La primera y más importante necesidad del ser humano es vivir. Ninguna necesidad es tan imperiosa como la de vivir, pues que sin satisfacerla no puede existir lo que se llama ser humano. El ser humano tiene, por lo mismo, que emprender una lucha tenaz, vigorosa, viril, para satisfacer esa necesidad y para asegurar su satisfacción, pues poca cosa sería el tener hoy una pieza de pan si no hay la seguridad de tenerla siempre.
Vivir: esto es lo esencial, esto es lo primero. Vivir, para el hombre de nuestra época, no es solamente atiborrarse de manjares más o menos buenos, sino que es, además, contar con vestidos para abrigar su cuerpo, con casa para guarecerse de la intenperie, y con alimentación intelectual que le ilumíne la inteligencia.
Vivir es pues, una necesidad, y, como necesidad, es el fundamento de un derecho, porque derecho no es otra cosa que sanción, que aprobación de una necesidad. El derecho a la vida, o en otras palabras, el derecho qe vivir, es, por lo tanto, el primero de todos los derechos, el derecho sin el cúal no puede existir la especie humana, derecho qué, debe ser gozado en toda su plenitúd, en toda su extensión, sin más obstáculo que el que oponga la naturaleza en los casos en que la inteligencia y los brazos del hombre no puedan dominarla; derecho que en ningún caso debe ser restringido, amenguado o negado por ningún hombre, pues restringirlo, ámenguarlo, o negarlo es tanto como atentar a la existencia de la especie humana.